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sábado, 14 de mayo de 2011

René Drucker y el fuego amigo de Lourdes Guevara

Un colaborador solidario nos envía el siguiente mensaje, con el ruego de publicarlo, cosa que hacemos con gusto:

Ante la ola de comentarios favorables y desfavorables que han surgido en Facebook y en este espacio sobre la actual administración de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC) de la UNAM, me acerque al Museo Universum, aprovechando mi cercanía con algunos de sus trabajadores para tener de primera mano una versión de los hechos.

Me permito compartir con ustedes, después de las entrevistas, mi preocupación sobre este asunto, esperando en el futuro próximo se encuentre una solución benéfica para la comunidad de la DGDC.

Analizando:

En todas las instituciones existe un Poder Formal, en muchas de ellas, también existe un Poder Real, el poder de las sombras, el poder detrás del trono, el verdadero poder. La historia de la humanidad nos habla de muchos ejemplos del poder real que han sido beneficiosos, sin embargo el poder real mal aplicado nos habla de manipular la realidad con la distorsión de la verdad y la justicia al servicio de intereses particulares. Lamentablemente esto último es la situación por la que atraviesa la DGDC y sus miembros a manos de la Arq. Lourdes Guevara, Coordinadora de Museos de la misma Dependencia.

La pregunta que se presenta es ¿cómo el Dr. René Drucker Colín con su experiencia como funcionario, se ha dejado embaucar por su colaboradora sin sospechar el fuego amigo en su contra?

La Arq. Guevara, durante esta administración, ha cometido agravios hacia el personal y creado conflictos importantes con otros coordinadores, con la Unidad Administrativa, con personal de base y de confianza, con académicos y con estudiantes anfitriones, además de amigos y colaboradores externos a la Dependencia, obviamente, trascendiendo en problemas y pésimos calificativos para la Dirección.

Se ampara la Arq. Guevara para cometer sus atropellos y proferir amenazas al personal en la versión de que todas sus decisiones están avaladas por el Director. Utiliza el viejo y trillado argumento de descalificar a otros para calificar a su persona y como comentario diré que según colaboradores y amigos de la arquitecta, ella se jacta de manejar al Director (El Poder Real).

El panorama descrito nos dice que la Arq. Lourdes Guevara es la responsable del nivel de descomposición que priva en la Dependencia e intrigado por su personalidad consulté con quien sí sabe sobre conducta humana, cito:

“Manifiesta –la arquitecta- una conducta paranoica, viéndose aparentemente normal, es en realidad sospechosa, desconfiada, hostil, controladora y propensa a desarrollar resentimientos y celos”

Ahí se los dejo para que reflexionen.

No es el caso aburrirles con las muchas irregularidades cometidas por la mencionada arquitecta, los universitarios y las propias autoridades ya conocen el tema, pero si es interesante una última consideración.

Para dar mi opinión sobre la gestión del Dr. Druker al frente de la DGDC debo conocer todos los detalles, pero lo que si es indudable para propios y extraños es que su peor error ha sido el exceso de confianza y la complacencia hacia Lourdes Guevara, lo que nos lleva a una pregunta final ¿Vale la pena Dr. Druker, deteriorar, aún más su ya desprestigiada imagen pública y la falta de respeto de su comunidad, por conservar a la Arq. Guevara como su mano derecha?

Leonardo Díaz Infante

lunes, 28 de febrero de 2011

Con el pragmatismo hemos topado

El pragmatismo siempre les gana a los principios éticos; así son las cosas y no hay nada que hacer al respecto. El universo se mueve, el suelo se agita bajo nuestros pies; los principios siempre van un paso atrás.

--J. M. Coetzee, Verano

Existen quienes opinan que la administración de Drucker ha sido benéfica porque ha aportado mucho dinero a la DGDC. Supongamos que es cierto que hoy entra más dinero que nunca a Universum (aunque está por verse: tenemos información de irregularidades en las cuentas de ingresos por Body Worlds, pero de eso hablaremos después).

Los países esclavistas se defendían alegando que con los esclavos la economía prosperaba. ¿Le parece a usted buena defensa? ¿Le parece que un poquito de maltrato y violación de los derechos de algunas personas están bien si el museo gana más dinero? ¿Cuántas personas puede maltratar un jefe, cuántas violaciones de los derechos de los universitarios puede cometer un director que aumenta los ingresos de su institución? ¿Las que quiera? ¿Poquitas?... ¿O tal vez ninguna?

Nosotros pensamos que es inadmisible que se atropellen los derechos de una sola persona. Opinamos que es aún más grave que esto ocurra en la UNAM, institución que todos los que apoyamos esta causa nos enorgullecemos de llamar nuestra alma mater y nuestra casa. Hoy lamentamos que en el grupo de los pragmáticos, para quienes el fin justifica los medios, incluya a algunas autoridades universitarias, que pretenden silenciarnos alegando que los números hablan a favor de Drucker. Es muy doloroso ver este pragmatismo descarnado instalarse en la UNAM, ¿o será que los que protestamos por el maltrato no estamos a tono con los tiempos? ¿En aras de "los números" tendríamos que dejarnos ningunear, insultar y negar los apoyos que otrora se nos daban para llevar a cabo nuestras obligaciones académicas? Esas autoridades universitarias opinan que sí. ¿Qué opina usted?

Un alto funcionario que parlamentó con algunos de los firmantes de la carta de protesta quiso restarle importancia a los atropellos de Drucker con el argumento de que "son formas de mandar". ¿Sí? ¿Son sólo formas de mandar? Entonces, ¿en la UNAM se puede mandar con violencia e insultos, con favoritismo y privilegios para los lamebotas y castigo para los que, con todo derecho, decidimos manifestar nuestro desacuerdo con su peculiar formita de mandar? Diantres, cómo han cambiado las cosas en la UNAM entonces.

Ya todos los que leen este blog saben lo que le pasó a un gato que se metió en la exposición Body Worlds. La coordinadora de museos Guevara, mujer de ignorancia insondable (no me crean: pregúntenle lo que quieran de ciencia, a ver si sabe; pregúntenle cómo justifica sus decisiones museográficas) no sabe lo simbólica que se puso cuando mandó matar a ese pobre animal. Ésa es precisamente la forma de mandar Drucker-Guevara que al funcionario ese le parece pecata minuta.

Pero meten dinero, eso sí, y el dinero está por encima de todo, ¿verdad, señor funcionario?